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lunes, 4 de marzo de 2013

RESUMIENDO FEBRERO

Ya ha pasado otro mes, casi sin siquiera darnos cuenta...Yo por lo menos, que siento como si el 2013 estuviera volando. Sensación que siempre se incrementa cuando llega Febrero, el mes más corto de todos los años que aunque sólo sea por un par de días, se acaba notando. 

Esta vez, a ese que llaman el mes del amor, por aquello de que los grandes almacenes decidieron escoger uno de sus días para celebrarlo por todo lo alto y así recuperarse un poco de la bajada de ventas debido a la continuación de la cuesta de Enero, ha estado lleno de altibajos. Lo he pasado muy bien y también me he comido mucho la cabeza. Mucho más de lo que debería. Pero qué se le va a hacer...Cómo decían en "Tesis", Mi cabeza siempre está maquinando, y eso de tomarse vacaciones de vez en cuando no le gusta demasiado, ya me gustaría a mí que por una vez dejara de darme la lata...Aunque mejor tendré cuidado con lo que deseo, no vaya a ser qué se cumpla y no mole tanto cómo imagino. 

También ha sido un mes de descubrimientos. Hemos conocido un par de sitios nuevos que, para bien o para mal, nos han sorprendido, quedando apuntados los primeros apuntados para futuras ocasiones y dejados los segundos aislados en el olvido más perverso. 

Penas, alegrías, comeduras de tarro, ir a contrarreloj, disfrutar de una tarde entera tirada en el sofá, poner la calefacción e ir en mangas cortas. Contradicciones y reencuentros. Ha sido un mes raro. Si. Pero ha ido mucho mejor que enero, y marzo tiene toda la pinta de seguir mejorando, así que no vamos a quejarnos más de la cuenta.


Las lecturas no han sido demasiado prolíficas. 4 han sido los libros que he terminado (5 si tenemos en cuenta Obsesión, del cual aún no he hecho reseña pero ya está finiquitado) y tres los que aún tengo a medias pendientes de ser acabados. Y, lo cierto es que, eso sí, en cuanto a lecturas realizadas, tengo que reconocer que han sido un acierto todos ellos, pues casi todo los libros que este mes he leído me han encantado. Pocos, pero bien seleccionados. [Para leer reseñas completas, pinchar sobre el título del libro]



De la mano de una joven autora se nos presenta un nuevo mundo, respiramos aires distintos y contemplamos raros paisajes, Cultre se abre ante nuestros ojos; con una narrativa ligera y sutil, nos internamos poco a poco en la visión de un mundo donde la cultura griega, la egipcia y la japonesa coexisten en un mismo plano.

Entre personajes que nos llevan con facilidad de la risa al llanto y en un viaje de magia y acción, Cultre nos ofrece la introducción a una saga que promete sorprender e hipnotizar al lector con sus frecuentes toques dehilaridad, drama y por qué no, romance.

Sin embargo, se ha desatado una guerra, por lo que Cultre ya no es seguro. Bryant Dikoudis; uno de los cinco guardianes que protegen el planeta, ha sido elegido para ir en busca del Monanti, el único ser capaz deliberarlos del imperio del Rey Tyr. Lo que nunca pensó es que la vida lo pondría a prueba, a él y al resto de los Garque, sumergiéndolos en un abismo de traiciones y mentiras."




La familia de Rose tiene que mudarse de barrio, y una vida completamente nueva empieza para ella: nuevo instituto, nuevos compañeros… 

Si hasta ese momento ya era una adolescente difícil,tener que integrarse en este lugar no hará más que agravar sus problemas.

Solo una cosa la animará en este nuevo entorno, y es que conoce a William, un misterioso joven, de la mano del cual se adentrará en una peculiar historia de amor

Rosas azules, símbolo de lo imposible, y elemento clave en esta novela que nos deleita con una historia de amor entrañable, romántica, de personajes atípicos, inundada de la incertidumbre y pasión propias de la adolescencia, y que, como las rosas azules, va más allá de lo posible.





Ya es bastante difícil que un hombre y una mujer compartan la vida. Pero cuando un hombre y una mujer tienen que compartir además el mismo cuerpo, el caos es completo. 

Rosa busca soluciones para su corazón roto. Un día, mediante hipnosis, es transportada al pasado, con tal mala  fortuna quese ve transformada en un caballero que está batiéndose en duelo. Estamos en el año 1594, y ese hombre se llama William Shakespeare

Rosa no podrá volver al presente hasta que descubra qué es el verdadero amor, y para lograrlo solo cuenta con la ayuda de un Shakespeare enamoradizo que odia sentirse controlado por una mujer. Mientras discuten entre ellos compartiendo un mismo cuerpo, se darán cuenta de que antes de poder amar a alguien deben aprender a quererse a sí mismos. 






Tras la muerte de su padre, el prestigioso empresario alemán '''Eric Zimmerman''', decide viajar a España para supervisar las delegaciones de la empresa Müller. 

En la oficina central de Madrid conoce a '''Judith''', una joven ingeniosa y simpática de la que se encapricha de inmediato.

'''Judith sucumbe a la atracción que el alemán ejerce sobre ella''' y acepta formar parte de sus juegos sexuales, repletos de '''fantasías y erotismo'''. Junto a él aprenderá que todos llevamos dentro un voyeur, y que las personas se dividen en sumisas y dominantes... 

Pero el tiempo pasa, '''la relación se intensifica''' y Eric empieza a temer que se descubra su secreto, algo que podría marcar el principio o el fin de su relación.





Los retos van por buen camino. Podrían ir mejor, no lo dudo, pero tampoco me quejo. Y es que este primer año en el que me decido apuntarme he sido bastante realista, a ver si puedo con ellos.


lunes, 18 de febrero de 2013

Pídeme lo que quieras - MEGAN MAXWELL

" Flirteando entre la buena literatura y esas otras cosas que a ti te gusta leer ¿eh? "

Fueron, las palabras textuales de mi hermano al enterarse de que estaba intercalando libros en mi lectura principal actual: " Los detectives salvajes ", de Roberto Bolaño, recomendada expresamente por él y que me está gustando muchísimo. 

Pero hay momentos y momentos. Y no siempre esperamos que caiga en nuestras manos el mismo tipo de literatura. Y es que no lo mismo leer mientras se espera a que llegue el tren o mientras viajamos en él con miles de ruidos de fondo, que en casa tranquilamente mientras disfrutamos de una buena copa de ron miel extra, cuando ya hemos terminado la jornada, con música o las gotas de lluvia de fondo. No es lo mismo sacar al perro y aprovechar para leer unas páginas rápidas que paladear suavemente cada palabra que desfila ante tus ojos. Y es que no es lo mismo...¿Cómo va a ser lo mismo? 

Este fin de semana he estado en Sevilla. Y, entre el tren y diversas esperas que al caso no vienen, he tenido tiempo para leer de sobra. Pero quería que fuera algo ligerito, sin que tuviera que pensar a penas, que simplemente me dejara llevar a dónde quiera que las palabras de algún escritor o escritora desconocidos quisieran transportarme. 

De Megan  Maxwell, aún tengo que mirar como se escribe su nombre para no errar en ello_, no había leído nada antes de Pídeme lo que quieras, o al menos no se había quedado tan grabada en mi mente como para recordarla, pero si que había oído que es de las mejores escritoras de chick lit del panorama nacional y, como eso precisamente era lo que estaba buscando para mi viaje, decidí seleccionar uno de sus libros para el mismo. Y así fue como, el último de sus libros, según tengo entendido, cayó en mis manos. 

Tras la muerte de su padre, el prestigioso empresario alemán '''Eric Zimmerman''', decide viajar a España para supervisar las delegaciones de la empresa Müller. 

En la oficina central de Madrid conoce a '''Judith''', una joven ingeniosa y simpática de la que se encapricha de inmediato.

'''Judith sucumbe a la atracción que el alemán ejerce sobre ella''' y acepta formar parte de sus juegos sexuales, repletos de '''fantasías y erotismo'''. Junto a él aprenderá que todos llevamos dentro un voyeur, y que las personas se dividen en sumisas y dominantes... 

Pero el tiempo pasa, '''la relación se intensifica''' y Eric empieza a temer que se descubra su secreto, algo que podría marcar el principio o el fin de su relación.

Pídeme lo que quieras es sin duda '''una novela atrevida''', en la que el morbo y las fantasías sexuales están a la orden del día




Título: Pídeme lo que quieras.
Autora: Megan Maxwell
Editorial: Esencia.
Número de páginas: 464

Lo cierto es, que si me preguntaran si el libro me ha gustado o no, tendría mis dudas a la hora de responder. No es un gran libro, pero tampoco es que resulte penoso leerlo. Es más, no sólo se deja leer sino que, además, consigue que, sin tener una trama demasiado desarrollada tras de sí, pues si me pidieran que resumiera el libro en tres palabras no serían más que sexo, sexo y sexo, la páginas vuelen sin darte cuenta y pases un rato entretenido. Morbo, si es lo que buscas, aquí vas a encontrarlo, no por nada te avisan antes de comenzar a leerlo que no es una lectura apta para menores de dieciocho años. 

¿Novela erótica? Si. ¿Pornográfica? No llega a ese extremo, pero casi. Es bastante explícita, mucho más que la trilogía de las sombras que tanto se ha puesto de moda últimamente y que ha dado el pistoletazo de salida para este tipo de literatura a los estantes de las librerías. Y es que la literatura, cómo todo lo demás, también se rige por modas...La pela es la pela y mientras que la cosa venda...¿porqué no seguir con ella? Así que igual que pasó en su día con Crepúsculo y los vampiros adolescentes, ahora está sucediendo con la novela erótica. Yo, debo reconocer que novela de esta índole ya había leído antes de que estallara el boom de masas activada por Christian Grey, novelas que me parecieron más románticas que eróticas, a decir verdad. Este no ha sido uno de los libros que más me han gustado en cuanto a esta temática se refiere, pues tiene muchas pegas que lo alejan de ser un libro redondo, pero se deja leer y te entretiene, que es lo que principalmente buscaba cuando me puse a leerlo, así que se puede decir que su misión la ha cumplido, a pesar de tooodos esos detalles que no me terminan de convencer. 

El argumento, como ya os decía, no se acerca ni por asomo al adjetivo de espectacular. Es más, es que apenas si tiene trama y, la que tiene, es tan típica y tópica que apenas si nos dice nada. Y es que es eso, un libro de dejarse llevar, de atravesar el camino más que de llegar a una meta, de las cosas que en él pasan. Sin embargo, tampoco hace falta un gran argumento para que estas historias cuajen, con que te hagan leer y leer sin parar y el tiempo pase sin que te des cuenta te vale. Yo, al menos, no esperaba más de esta novela, por lo que tampoco se puede decir que me haya defraudado. Lo que si ha sido, para mi gusto, el punto más flojo de la novela han sido los personajes, sobre todo en los dos que se centra, aquellos que protagonizan las páginas del libro, y es que las actitudes que toman ante la situaciones que se les presentan no es sólo que sean de lo más inverosímiles, sino que es que además no hay quién los entienda. Y no son pocas las veces en las que te quedas en plan: " What?Pero...pero...pero qué? En serio?Me lo estás diciendo en serio?"  y hasta ganas que te dan de darle un par de huascas a cada uno. Pero a ambos, porque vaya tela con los dos. 

Y es que, con estos personajes es imposible sentirse identificada ni siquiera un poquito. Que no, que no se puede. Él, Eric Zimmerman, es el jefazo alemán que viene a ver cómo van sus empresas por España y que, encerrados en un ascensor, se siente inmediatamente cautivado por Judith, una secretaria de la empresa. A Eric, algunos empleados lo llaman '''Iceman''', el hombre de hielo, aunque luego podamos ver que de hielo tiene poco el hombre. Aunque es dominante, posesivo y con un gusto algo extraño en cuestiones sexuales, amén de guardar ciertos secretos en su interior que lo hacen ser como es..., ummm ¿a quién me suena a mí este personaje? ¿Alguien me puede dar una pista? Si no fuera porque tiene los ojos azules y no grises yo diría que es calcado a un tal... si, ese mismo, en el que estáis pensando. Sin embargo, a diferencia de Grey, personaje que me gustó bastante, Eric no ha terminado de caerme bien, tiene una actitud para con el mundo que no me ha gustado nada e, incluso algunas veces, me he llegado incluso a sentir un poco ofendida por cómo hace las cosas. Pero es que Judith no es mucho mejor que digamos, una chica un poco insegura, con sus complejillos, que sin embargo sabe dejar atrás y sentirse casi una diosa en los momentos que así lo requieren. Además, se siente totalmente obnubilada con su nuevo jefe, un tipo al que considera muy muy sexy con el que se le caen las bragas a la mínima de cambio, vamos, que no es capaz de resistirse. Y si éste dice que a las 9 esté lista, allá está ella, preparada para la cita que se le ha visto impuesta. Sin más. Y se deja llevar. ¿ Y qué si el otro quiere solo sexo? Ella no es que estuviera buscando precisamente un bocadillo, pero he echado de menos más picardía, un mayor tira y afloja en los personajes, no sé algo más de lo que muestran. También encontramos otros personajes a su alrededor, pero no son más que comparsas de los protagonista, un segundo plano que ayuda a complementar a estos más que ofrecer tramas adicionales por su cuenta. 

Tiene gancho, es una novela que se lee rápido y gustosamente, a pesar de lo disparatados que resultan algunas de las actuaciones de sus personajes principales, pero te mantiene entretenida un rato. No volvería a leerlo una segunda vez, pero tampoco me arrepiento de haberlo hecho la primera.

CONCLUSIONES

Morbo. Sexo. Dominio y Sumisión. Cuatro palabras en las que podría ser resumido este libro. Un libro que, sin trama apenas, y centrándose principalmente en escenas de cama, nos presenta situaciones de lo más atrevidas que en otras ocasiones bien podrían haber sido censuradas, y no porque sean precisamente de alto voltaje, que algo de eso también hay, sino por lo poco convencional que se presenta y, ya sabemos que, aún a día de hoy, eso de hablar tan a las claras de sexo, sobre todo si no se trata de un sexo tradicional o encierra algo "extraño", refiriéndonos a extraño por algo que no suele ser habitual, sigue siendo un poco tabú. Pero Megan ha decidido a atreverse con todo en este libro, ha arriesgado mostrándonos en sus páginas situaciones de lo más variopintas: tríos, vouyerismo, camas redondas....yendo, conforme avanzan las páginas, cada vez a más. 

El lenguaje utilizado es fácilmente entendible, explícito y sin andarse por las ramas, para que no resulte extraño en las circunstancias que nos están siendo narradas y considero que también es un punto a su favor.

¿Recomendarlo? No sé. Ya os digo que a mí me ha dejado con sensaciones cruzadas y, antes de ello, tendría que estar muy segura de hacia quién va dirigida la recomendación. 

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